¿Quién teme a Virginia Woolf?


 

El pasado martes asistí al Teatro La Latina para ver la función  ¿Quién teme a Virginia Woolf?.  La obra de teatro es de una excepcional calidad, la trama (ya conocida) goza de una violencia y dureza dialéctica muy similar a la de la película de los años 60 y los actores están un nivel de intensidad e interpretación sobresaliente.

Al comienzo de la obra, una voz en off realizó un alegato en contra del Gobierno actual y de la subida del IVA del teatro, cultura y diferentes espectáculos. Antes esa voz en off en la sala se creó cierta confusión: unos aplaudieron y otros (mi caso) no pudimos más que callarnos y esperar con sonrojo a que empezara la obra de teatro.

Durante el alegato inicial, pude leer con detenimiento el programa y mi sorpresa fue total cuando observé que la obra de teatro estaba subvencionada por varios entes estatales y autonómicos (de la región de Cataluña).

No es muy coherente vivir de subvenciones y criticar las medidas que tiene que tomar un Gobierno para, entre otras cosas, poder subvencionar la cultura y el teatro. Sin embargo este hecho se produce recurrentemente en el mundo de la cultura español.

Si el comienzo de la obra fue sorprendente, el final fue de traca. Al acabar la misma, el público comenzó a aplaudir y un grupo de artistoides del mundo de la cultura español sentados detrás de mí se pusieron en pie y comenzaron a gritar de manera muy exaltada “Bravos” y demás loas. Viendo que sólo ellos estaban tan emocionados, uno le comentó al otro “Los que no aplauden es que son unos fachas”.

Desde hace tiempo en España, los artistas y en general el mundo de la cultura (salvo honrosas excepciones) se han adueñado de la cultura y de lo que representa y han querido utilizar el concepto como una arma arrojadiza contra cualquiera que se oponga a sus planteamientos al que denominan como facha.

La cultura no es propiedad privada de nadie,  así que, en lugar de exigir reducciones de IVA, deberían centrarse en no gravar al Estado con la exigencia de subvenciones y deberían buscar nuevos modelos de explotación que atraigan a la inversión privada y que llenen las butacas.

Ni fachas, ni rojos. Ni izquierda, ni derecha. Si es cultura, es cultura y debe ser para todos.

Comments

  1. Pues si, no se como ni porque, la cultura es patrimonio de la izquierda.

    Totalmente conforme con el post. Y lo divertido es que no se te puede ocurrir llevarles la contraria.

    Una vez mas volvemos al dilema de opinar hasta que punto hay que utilizar los fondos publicos. Hay quien dice que sin fondos publicos no habria cultura. Otros que recuerdan que hace 2 siglos no habia subvenciones publicas, aunque si mecenas, y habia una gran cultura.

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