¿Y vosotros qué?


 

Días de recortes, acusaciones cruzadas y la sensación de que se exigen esfuerzos a todos (funcionarios, empresas, ciudadanos,….) menos a los políticos. Más allá de meros maquillajes relacionados con el ajuste de la retribución de los altos cargos o con alguna medida vaga de reajuste de competencias, la sociedad espera medidas que afecten a los que mandan.

Es bochornoso que el presidente del gobierno y su equipo de ministros no hayan tomado todavía una medida que: primero, sirva de ejemplo y segundo,  marque las líneas de un agresivo ajuste en las diferentes administraciones necesario para que el problema español tenga solución.

Aún siguen existiendo televisiones regionales y locales económicamente no viables que sólo sirven como un elemento de poder y adoctrinamiento, siguen existiendo embajadas y oficinas comerciales regionales innecesarias y todavía las Comunidades Autónomas se atreven a declararse en rebelión ante las exigencias de mayor control y supervisión por parte del Estado.

Y  a nivel estatal, qué decir, unos parlamentarios de tasca de piratas, un partido de la oposición con graves problemas de amnesia, unos sindicatos de pandereta y una cantidad ingente de altos cargos puestos a dedo. De las cajas y sistema financiero mejor no hablar….

La sensación en la calle es que la mecha está a punto de prender y si el gobierno no toma medidas prenderá. Desde el pasado miércoles manifestaciones y concentraciones espontáneas se repiten día y noche y la violencia aumenta. El caldo de cultivo es el ideal para grupos anti sistema o colectivos con poco que perder.

Todos tenemos el derecho a pedir responsabilidades y a movilizarnos si lo consideramos oportuno, pero seamos responsables y utilicemos los cauces que el Estado de Derecho nos ha conferido, no caigamos en la rebelión de las masas o la cobardía del grupo. El fin no justifica los medios.

La esperanza que nos queda es que los políticos escuchen a la sociedad civil y comiencen a desprenderse de sillones de cuero y privilegios, y que entre todos construyamos una sociedad activa en la que ser político no se convierta en una casta y en la que ser un ciudadano activo se convierta en costumbre.

¿Qué le dirías a un presidente autonómico si comieras hoy con él?, ¿Qué le dirías al alcalde un pueblo pequeño de Madrid que se mueve con escolta y chófer?, ¿Qué le dirías al líder  del principal partido de la oposición si le vieras caminando por la playa?

Comments

  1. Totalmente de acuerdo , pero no se debe generalizar , no todos los politicos son iguales , ni todos los ciudadanos igual de responsables o defraudadores. Efectivamente sin ejemplaridad no se puede recuperar la autoridad y sin esta todo vale. La politica deberia ser la mas alta de las opciones en la vida , como servicio a los demas y no en lo que se ha convertido.

    Saludos.

  2. mrodriguez1981 says:

    No se puede generalizar, pero es un colectivo que necesita un replanteamiento. No vale con ser del partido de toda la vida para gobernar, ni vale tomar decisiones sólo para los que votan o colocar a los ex algo en puestos importantes. Lamentablemente, la política se ha convertido en una profesión y no en una vocación.

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