15 M: De lo posible a la nada


Ha pasado un año desde que una parte de los ciudadanos de España libremente e impulsados por la situación precaria se lanzaron a la calle. Se aglutinaron bajo el nombre del “15  M” o “los indignados”. En aquel momento fueron muchos los que, asombrados, observaron aquella corriente de nuevas ideas y pensamientos y vaticinaron un cambio social.

El filósofo y escritor Jose Luis Sampedro concedió una entrevista al grupo denominado “Democracia Real Ya”. Merece la pena visionar el vídeo para escuchar y entender lo que a la gente le motivaba y qué se buscaba con las manifestaciones y diferentes concentraciones.

Haciendo un rápido resumen la culpa de la situación era de: los medios, el capital, los políticos, la justicia, el dinero, los banqueros y los empresarios. En el vídeo se habla de proceso de cambio, de comienzo de camino y de una nueva era. Todos los que hablan lo hacen con determinación, dando a entender que nada ni nadie les detendrá…

Pues bien, no hay nada mejor que ceñirse a los hechos para observar que de aquello queda nada o más bien casi nada. No ha existido ningún cambio, ni ninguna mejora en la sociedad. Se cansaron muy rápidamente.

Los sistemas electorales son los mismos, los mercados funcionan de igual manera, los políticos continúan legislando de acuerdo a lo que demandan sus  partidos y la vida sigue exactamente igual que mayo de 2011, o incluso peor.

A pesar de que nunca estuve de acuerdo con todo aquel movimiento, no puedo negar que esperaba algo más. Pensé que los modelos asamblearios que se promulgaban evolucionarían hacía la constitución de partidos políticos o instrumentos que permitieran canalizar y ordenar alguna de las propuestas del 15M que tenían lógica (que las había), pero me equivoqué.

Al final el 15M se ha convertido en la excusa de muchos para encontrar un culpable en “los otros”, ese axioma milenario que consiste en siempre echar la culpa al entorno y a lo ajeno. Es una pena ver cómo, donde antes se juntaban personas de muchas edades y tipos, sólo se agrupan antisistema y jóvenes desocupados. Los indignados han acabado convirtiéndose en indignados de muy diferentes niveles (post muy recomendable de J. Villanueva).

Creo que la única enseñanza que ha demostrado el 15M es que cuando la gente se moviliza, se pueden conseguir muchas cosas. El problema es lograr que los actos perduren en el tiempo, que se organicen y que sean viables en el largo plazo, si no, las iniciativas se quedan en hechos solidarios, en un tuit o un post en un blog.

El cambio no empieza en grandes actos y fotos, comienza en nuestro micro entorno, en velar por el cumplimiento de las normas, en ser más cívicos y sobre todo en ser más generosos con los demás. Suena sencillo, pero ahí está la complejidad.

¿Qué crees que ha aportado el 15M?, ¿Qué futuro crees que le espera?, ¿Por qué ha acabado tan pronto y con tanto fracaso?

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