Viaja que todo lo extranjero es bienvenido


En ocasiones, la carrera profesional o simplemente la experiencia de conocer nuevas culturas y maneras de proceder, invita a hacer las maletas y trasladarse de país. En esta decisión, es fundamental considerar el nuevo aprendizaje, la experiencia vital y el intercambio de conocimientos como factores determinantes en la decisión final.

El aprendizaje muestra numerosas etapas en el desarrollo de un profesional, los  cimientos se construyen en las escuelas básicas y en la infancia, la adquisición de conocimientos y vocación se determinan en la etapa universitaria y finalmente la concreción del aprendizaje se muestra en la actividad diaria de los profesionales. Nunca se deja de aprender; cada nuevo proyecto, cada decisión, cada diferente punto de vista dentro de la organización, ayuda a enriquecer el muestrario de habilidades que permiten a un profesional afrontar nuevos retos.

Desarrollar una carrera profesional en el mismo ámbito local no permite alcanzar la visibilidad necesaria en los tiempos actuales. Existen multitud de libros y herramientas para conocer las maneras de pensar y actuar en otros entornos e idiomas, hay multitud de revistas de divulgación y programas de formación que tratan de cubrir esta área del aprendizaje internacional. Con un método definido, pero “impuesto” e “incompleto”. Impuesto porque nunca se habrá desarrollado como un aprendizaje de vivencias y experiencias, e incompleto porque sin la experiencia de residir en un país y conocer la cultura local siempre quedarán aristas sin pulir.

Este aprendizaje tan necesario para ser un profesional completo, derivará en experiencias y son estas experiencias las que completan y enriquecen la carrera profesional del próximo directivo. Existen infinitas maneras de encarar un problema y encontrar la solución. El catálogo de recetas para resolver una encrucijada siempre estará cojo sin la experiencia adquirida en el extranjero. Si no se opta por conocer nuevas tendencias y modelos organizativos, las decisiones que tome el profesional ante cualquier situación e imprevisto estarán sesgadas y muy limitadas a lo conocido o lo correcto. La lente siempre será la misma y los aumentos para profundizar en los detalles limitados. Al igual que una nueva lente ayuda al que tiene problemas de visión, la experiencia internacional permite observar la misma situación desde enfoques totalmente distintos y hasta revolucionarios.

Al igual que el profesional se adapta y enriquece de nuevas experiencias, el nuevo entorno que le recibe se transforma. Los que comparten experiencias con él, ya sean pares, directores o empleados interactúan, por tanto, se produce un intercambio de conocimientos que redunda en una mejora de la organización. El extranjero es bienvenido porque aporta frescura y nuevos enfoques, es capaz de enfrentarse y cuestionar procedimientos y reglas de actuación definidos, no porque los anteriores fueran malos e incompletos, sino porque su campo de visión y su manera de pensar es diferente. Finalmente, el extranjero se presenta como algo desconocido y del que no existen imágenes preconcebidas de un comportamiento anterior.

Ante todas las bondades del encaje extranjero y la organización existe la prudencia y el arte de manejarla y ejecutarla. Ni todo lo nuevo es bueno, ni todo lo viejo es malo. Es el profesional quien debe discernir si sus enfoques son implementables, si los nuevos conocimientos que adquiere son buenos en sí por su génesis internacional y sobre todo, si las experiencias son replicables. Lo que si que está fuera de toda duda es que cuando más posibilidades existen para decidir y más herramientas existen para actuar, menor es la incertidumbre ante el planteamiento de una solución.

El profesional debe aprender a viajar, a trasladarse y a adaptarse. Ante la comodidad de no enfrentarse a lo desconocido, existe el premio de enfrentarse al nuevo reto y salir indemne de él, fortalecido, más sabio. El miedo al que siempre se enfrenta el viajero es a que algo cambie cuando regrese, a que los que quiere hayan cambiado cuando vuelva y a que su paso por la experiencia extranjera le cambie y todo lo que en su pasado le enriqueció le parezca poco. A los dudosos les diría que cuando viajan no se dejan nada, lo que realmente importa se lo llevan en sus recuerdos, afectos y experiencias, cuando regresen será una nueva etapa de aprendizaje, experiencias e intercambios. El aprendizaje es eterno. Por tanto, viaja que lo extranjero es bienvenido.

Comments

  1. castellio says:

    Una pregunta, ¿Solo es imporatnte para el profesional o también para cualquier persona?

  2. Castiello tienes razón, al final las decisiones personales son igual de importantes o más que las decisiones profesionales. Así que la decisión de dejar un entorno conocido nuevo por uno desconocido, sobre todo si se tiene familia es un motivo de reflexión y de pausa tranquila. Con valentía y sin miedo, valorando el reto, pero sin olvidar los contras. Sí, es importante pues.

    Saludos,
    DSC

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